El Sembrador
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NECOCHEA
La difícil tarea de decir "no"
El ejemplo de Lucas Cesio, un premio para los padres que ponen límites a sus hijos.
 
Cuando alguien decide tener un hijo, después de todas las imágenes de futura felicidad, aparecen algunos temores: su salud, las noches de mal dormir, las estructuras que habría que modificar en la casa para que no corra riesgos… Y se descuenta que habrá mucho más trabajo por hacer, menos tiempo libre, más responsabilidades…
Sin embargo, por lo general, no se tiene en cuenta que la más difícil de las tareas es que habrá que SABER QUE DECIR QUE NO. Y ello implicará muchísimo trabajo. Porque el No hay que defenderlo. Lo cual requiere de mucho tiempo y paciencia.
Cuando mis hijas eran pequeñas, cansada de repetir una y otra vez “no” a la misma solicitud, opté por una simple respuesta: “Cuando te digo que sí, no intentás hacer que cambie de idea; por lo tanto, cuando te digo que no –siempre fundamentado- tampoco intentes hacerlo. Porque no voy a cambiar de idea pero voy a terminar cansada y malhumorada y ello no es bueno para nuestra relación”.
Lamentablemente, ya no es muy común ver esas conductas en los padres. Porque decir que sí es más fácil, no requiere esfuerzo inmediato, tu hijo no te dice “te odio” y te permite tiempo libre para chatear o wasapear con tus amigas.
Sin embargo, no saber decir NO es UNA GRAN FALTA DE RESPONSABILIDAD. Porque una de las responsabilidades de los padres es poner límites a los hijos. Ya que de conocerlos y respetarlos dependerá su forma de actuar en sociedad. Y, especialmente, LA CLASE DE SOCIEDAD EN LA QUE SE DESARROLLARÁN.
Nos quejamos de los jóvenes que no estudian ni trabajan, que responden con malos modos, que no respetan las normas, que incurren en vandalismo, que quieren todo servido… Pero deberíamos quejarnos de los padres que han permitido que esos hijos evolucionaran en ese sentido.
Hoy se habla mucho de Lucas Cesio, el niño que con gran sacrificio –y aun habiendo vivido en la calle- logró terminar la escuela primaria. Y piensa seguir adelante con la secundaria. Pero él mismo reconoce que había veces en que no tenía deseos de ir a la escuela. Y ERA SU MAMÁ LA QUE LE INDICABA QUE DEBÍA IR. Y QUE NO DEBÍA DEFRAUDAR A QUIENES LO AYUDABAN PORQUE CONFIABAN EN ÉL.
Esa mamá supo darle cosas muy valiosas, de las que no se compran con dinero: LE ENSEÑÓ QUE DEBÍA SER RESPONSABLE, QUE DEBÍA ACEPTAR LOS LÍMITES, Y QUE EL “NO” ES “NO” Y DEBE ACEPTARSE.
Lucas seguramente estará agradecido a su mamá, que no se permitió decantarse por la solución más fácil. Y es el resultado de una madre que decidió tomarse en serio el hecho de ser madre, de educar a su hijo y de asumir la responsabilidad que únicamente es de los padres.
 
Mirta de la Llosa
Coordinadora Red de vecinos contra ruidos molestos Necochea
mdelallosa@yahoo.com.ar
Autor: Mirta de la Llosa