El Sembrador
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NEGOCIOS SON NEGOCIOS
Por qué la CGT no quiere paros
Muchos no entienden por qué razón la CGT (Confederación General del Trabajo) es renuente a tomar medidas de fuerza con un gobierno que no es peronista, tiene en su gabinete a empresarios, ha generado una inflación galopante, aumentó las tarifas de los servicios públicos mucho más que los sueldos, se niega a abrir paritarias, destruye la industria nacional, promociona el empleo joven y se niega a prohibir despidos en el sector privado.
¿Qué pasó? ¿Se volvieron locos?
No, nada de eso, lo que sucede es que el gobierno nacional los compró con dinero. Una de las primeras medidas que tomó Mauricio Macri cuando llegó al poder fue nombrar a Luis Scervino, director médico de la Obra Social del Sindicato de Obras Sanitarias, como superintendente de Servicios de Salud de la Nación, que tiene un presupuesto de 7 mil millones de pesos anuales.
¿Quién es Scervino?
Un hombre cercano a la CGT Balcarce que conduce Antonio Caló y de confianza del sindicalista José Luis Lingeri.
¿En qué consistió el acuerdo?
Respaldo político a cambio del manejo de una caja importante para los sindicatos y el pago de la deuda que el gobierno nacional tiene con las obras sociales por el Fondo Solidario de Redistribución, donde va a parar el aporte obligatorio que se les retiene de sus salarios mensuales a los trabajadores registrados, y que según cálculos de los sindicatos oscilaría entre los 25 y los 30 mil millones de pesos.
¿Eso es todo?
No, los sindicalistas más importantes de la Argentina, como Luis Barrionuevo, acordaron un plus.
¿En qué consiste?
El sindicalista gastronómico había comprado el Hotel Sasso de Punta Mogotes, en Mar del Plata y desde el año pasado había iniciado una batalla administrativa y judicial para contar con habilitación que le permitiera funcionar legalmente como Casino. El gobierno de María Eugenia Vidal, no solamente se la concedió sino que también le entregó 150 máquinas tragamonedas que le sacó al Gran Hotel Provincial, se presume que por pedido del propio presidente Mauricio Macri
¿Por qué?
Porque Vidal siempre dijo que no quería más casinos en la provincia de Buenos Aires y ante el único que podría claudicar en sus principios es ante el propio Macri, no solo porque es su jefe partidario, sino porque depende de los fondos extraordinarios que le envía el gobierno nacional para pagar los sueldos y que no se le incendie su territorio.
Ahora bien, la gran pregunta es ¿Qué harán los trabajadores del sector privado al no contar con el respaldo de los dirigentes gremiales para luchar por sus reivindicaciones?
Siempre se dijo “con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes”. Habrá que ver si las bases se animan a separarse y crean sindicatos paralelos, se juntan con las dos CTA que hoy son opositoras o se radicalizan y se suman a las corrientes de izquierda como el Polo Obrero y el MST (Movimiento Socialista de los Trabajadores). No lo sabemos, en esta querida Argentina todo está por verse.