El Sembrador
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EXPERIENCIAS DE UN EX GUERRILLERO
El dinero domina el mundo pero no puede transformar la vida de las personas
El pastor Jorge Ríos explica los límites del materialismo, su conversión, el poder de la herencia, por qué los cristianos pueden cambiar el mundo, los errores del marxismo, el mito cubano y el proceso de paz en Colombia.
 
Cuando uno tiene delante a un hombre al que Dios lo salvó de la pena de muerte y lo hizo rendirse a sus pies después de haber combatido contra el poder militar del estado, desafiar su inteligencia y sus fuerzas de seguridad, no puede menos que guardar silencio y agradecer al creador la oportunidad de haberlo conocido y escuchado.
Eso fue lo que le sucedió al autor de esta nota el último domingo cuando Jorge Eduardo Ríos Guedes, pastor y misionero de JUCUM (Juventud con una Misión) visitó la Comunidad Cristiana Bet-El en la ciudad de Corrientes para contar su testimonio, predicar el evangelio y recordar algunos pasajes de su pasado como comandante del grupo guerrillero Sendero Luminoso, que irrumpió en la política peruana a comienzos de los años 80 y comenzó a desmembrarse en 1992, tras la detención de su líder Abimael Guzmán.
Con voz firme y enérgica, Ríos inició su mensaje afirmando que en la vida espiritual hay que multiplicar el patrimonio que Dios da a cada uno de sus hijos, y para eso no hay ningún poder mayor que la herencia que tenemos en Él, que es la que nos permite triunfar sobre cualquier adversidad y tentación.
Citó el pasaje en que el apóstol Pablo le dice a Timoteo que debe avivar el fuego sagrado y recomendó dejar de lado la rutina que impone el poder institucional, político, económico y religioso, que muchas veces paraliza y nos lleva a ser meros consumidores de religión.
Aclaro: “el dinero domina el mundo pero no puede transformar a las personas, el único que puede hacerlo es Dios que es más poderoso que cualquier otro”.
Advirtió: “cuando somos capaces de dar nuestra vida por una causa, rompemos los límites”.
Asimismo recordó que cuando tomó la decisión de ingresar a Sendero Luminoso, un joven le dijo “esto no es una fiesta, es una guerra y podemos morir en cualquier momento. El partido lo pide todo y el que no es capaz de dejar padre o madre no es digno de la revolución” y eso fue lo que le dio sentido a su vida y despertó una gran pasión que lo llevó a enfrentar cualquier tipo de circunstancias.
Por último, reveló que su conversión se efectuó en una prisión militar a horas de ser ejecutado por los delitos que había cometido.
Se apersonó hasta el lugar donde estaba detenido un oficial del ejército, “me leyó todo lo que había hecho y me dijo que al otro día a las seis de la mañana, me iba a llevar para fusilarme”.
“Ahí empecé a pensar en Dios, en un pastor que me había predicado y rechacé, en todos los que habían orado por mí, y aquella noche se me cayeron las lágrimas, me quebré, tuve convicción de pecado y todo lo que en aquél entonces había sido bueno para mí, entendí que era malo, sentí mucho dolor y grité: Señor dame otra oportunidad, si zafo, dejo la revolución. Al otro día, me llevaron a la celda de la policía, a los tres días vino un oficial, me explicó que mi sentencia tenía que ser firmada por dos jueces y como aparentemente alguien se robó el expediente, no firmaron y quedaba en libertad”.
Ahí comenzó otra vida que más tarde lo llevó a la Patagonia, donde reside actualmente y comenzó a desarrollar proyectos misioneros en diferentes países. Hoy, después de 20 años, distrajo parte de su tiempo para responder algunas preguntas sobre el marxismo, el modelo cubano, el acuerdo de paz en Colombia y las ventajas que tiene un cristiano para transformar el mundo.
¿Cuál es la mentira filosófica del marxismo?
- La principal mentira filosófica es que niega rotundamente la existencia de un creador. Dios no existe y Cristo sí pero como un humano más que no tiene relevancia en su vida. Esa es la primera mentira. La segunda es que en el marxismo se dice que el mundo puede cambiar a través de la revolución y que solamente el hombre es capaz de hacer cosas más allá de lo que imaginamos. Eso desde el punto de vista filosófico es creíble pero desde la perspectiva de Dios y desde lo que Él es, sabemos que ni el marxismo, ni la política ni ninguna otra filosofía son herramientas de transformación genuinas porque son muy limitadas.
Muchas personas en Latinoamérica creen en la revolución cultural que impulsó Mao en la China y que el modelo cubano es el paraíso ¿Usted que opina?
- No, ninguno de ellos. En Cuba hay dos cárceles: una es Guantánamo, que es la prisión americana y la otra es la cárcel del comunismo que es la Isla entera porque la gente no puede entrar ni salir. Pensar que eso es el paraíso es triste y preocupante. Hay un gran problema, querer ser una sociedad progresista sin Dios es un error. Ahora cuando hablo de mentira no digo que la gente que cree en la ideología no sea sincera, lo es porque yo también lo fui al creer en eso. La gente es sincera pero lo que falla es la esencia que está inserta en esa ideología y en otras filosofías que parten de negar la existencia de un creador y al hacerlo se pierden totalmente por más bueno que sea el resto de su contenido.
¿Cuál era el modelo por el cual luchaban y entregaban su vida en Perú?
- El comunismo marxista, porque para ser comunista primero hay que ser marxista. El comunismo tiene como ideología inicial el marxismo, como aplicación el leninismo y como la expresión máxima de la transformación el maoísmo. También tengo que aclarar que  el marxismo se aplica de acuerdo a la idiosincrasia, la política y a la situación de cada país pero la esencia no se pierde. Ahora si tu me preguntas por Cuba, debo decir que no es comunista.
¿Qué es?
- Un revisionismo ideológico porque solo aplica ciertos párrafos del marxismo a su política interna. Posiblemente en sus inicios tuvo esencia comunista pero con el transcurso de los años por su propia necesidad, poder y corrupción, dejó de serlo.
¿Hay algún país que hoy sea marxista en un 100%?
- No, ninguno.
¿Alguna vez se encontró con ex compañeros de lucha siendo creyente?
- Sí, me encontré con dos, cuando fui a Lima y a otra ciudad de Perú. La verdad fue un momento muy hermoso pero muchos de los guerrilleros que se convirtieron no han tenido gente suficientemente preparada para contenerlos. Entonces viven en el anonimato, algunos dejaron de creer porque discipular a un ex guerrillero no es fácil. Hay que desintoxicarlo de todo argumento y filosofía en la que ha creído por años. Tiene que haber gente dedicada con sabiduría y demostrarlo con sus vidas porque el comunismo no es solo filosofía, todo tiene que demostrarse con la conducta diaria.
¿Qué opina del proceso de paz en Colombia?
- Puede ser una salida por el bien del país pero ¿quién se hace cargo de las muertes de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), de las que hicieron los paramilitares y de los crímenes de las Fuerzas Armadas? Yo creo que la sociedad votó el no, no porque esté en desacuerdo con la paz sino porque ese acuerdo quiere hacer borrón y cuenta nueva y no es así. Insisto ¿quién se hace cargo de las muertes, de los delitos, de los años de sufrimiento que tuvo el país? Ese es el punto, entonces en mi opinión, creo que el no ha sido bueno porque para llegar a un proceso de paz primero se deben asumir responsabilidades.
¿Qué valores de un revolucionario sería bueno incorporar a la conducta de un cristiano?
- Los cristianos tenemos todos los valores que el ser humano precisa. En la guerrilla hay muchos principios, por ejemplo: honestidad, transparencia, entrega, verdad y sobre todo obediencia. El principio de la obediencia es tan importante que se vuelve innato para un guerrillero. La diferencia es que nosotros tenemos todo eso y a Dios por eso contamos con un 100 por ciento de ventaja para ser los hombres y las mujeres que transformemos el mundo.
El cristiano necesita retomar y abrazar esos principios y aplicarlos a su propia vida para que el mundo cambie, porque la gente tiene que ver quienes somos nosotros, no tanto por lo que decimos sino por lo que hacemos.