El Sembrador
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Política y Economía
Las nuevas demandas sociales
El cuidado del medio ambiente, la defensa del derecho de los animales y terminar con la idolatría y el paganismo.
 
Afortunadamente las sociedades están formadas por personas que van y vienen, conocen otras formas de vida, se vinculan con contextos, realidades y creencias diferentes y eso hace que sean dinámicas, evolucionen a través del tiempo y produzcan cambios.
Corrientes, a pesar de ser bastante conservadora, no es la excepción.
La onda verde que se viene en todo el planeta para preservar el hábitat, también ha desembarcado en la provincia y en la ciudad capital a través de organizaciones no gubernamentales, grupos sociales, profesionales de la bioquímica y del derecho que se están volcando a lo ambiental y algunos jueces que están tomando conciencia de la importancia que este tema está teniendo en la agenda de la ciudadanía.
Por citar algunos ejemplos, podemos recordar la movida que emprendió la Asamblea Ambiental de Santo Tomé contra la instalación y el funcionamiento de la represa de Garabí por la contaminación del agua, lo mismo hicieron los “Guardianes del Iberá” para preservar el acuífero guaraní, la ONG Interbioestratégica que se ocupa de denunciar el perjuicio que causa en la salud los agrotóxicos, Unidos por el Silencio
que desde el año 2009 batalla contra la contaminación sonora, la Asociación Civil Conciencia Verde, que se ocupa de defender el derecho de los animales y está tratando de terminar con la pirotecnia, la gran cantidad de asociaciones vecinales, como las de Paso de la Patria, que obligaron al Municipio a construir una planta de reciclado de residuos, los que están luchando contra las partículas fines producidas por el monóxido de carbono y ozono, que ya causó la muerte de más de siete millones de personas en todo el mundo, etc., etc.
Esto demuestra que existe un cambio cultural en curso que todavía no ha sido captado o canalizado debidamente en la conformación de nuevas estructuras gubernamentales, que establezcan mecanismos de participación real, diálogos y consensos con estos y otros actores que permitan avanzar en una dirección común y establecer políticas de estado a mediano y largo plazo.
 
Idolatría
Lo mismo sucede en el ámbito espiritual. Desde hace algunos años se empezaron a discutir algunas prácticas como el carnaval, las peregrinaciones, y el culto que se le rinde tanto al gauchito Gil como a San la muerte.
El 28 de noviembre de 2016 se movilizaron en la playa Arazaty más de siete mil almas contra este tipo de costumbres arraigadas desde principios del siglo pasado, lo cuál es un síntoma de que algo está cambiando.
“Corrientes está naciendo de nuevo, alabado sea Dios y avergonzado el diablo”, dijo el cantante Marcos Brunet y luego agregó “Señor derrama arrepentimiento en los corazones de las personas, sana esta tierra y libérala del pecado de la idolatría que trae muchas maldiciones”.
Toda una definición muy profunda, lanzada en un lugar público ante los medios de comunicación, lo que indica que desde las iglesias que se basan en la Biblia como única fuente de autoridad, se ha perdido el miedo a denunciar lo que está mal y es condenado por Jesucristo.
 
Carnaval
En el caso del carnaval, lo que hay es una paradoja. Tanto las iglesia evangélicas, que representan poco más del 10% de la población del país, como una parte similar de la católica, coinciden en cuestionarlo y están avanzado por distintos caminos para logran su erradicación.
La primer manifestación pública contra la realización de los corsos, la encabezó el pastor Julio Firmapaz de la Iglesia Evangélica Templo Apostólico Elohim, el 17 de enero de 2012. Salió publicada en casi todos los medios gráficos locales, del interior, provincias vecinas como Chaco, Misiones, Buenos Aires y otros países como Chile, Perú, Ecuador y México.
A partir de allí, se dividieron las aguas: hubo gente que exigió su desaparición de la ciudad y otra que lo reivindicó. El resultado de tal polémica fue que el espectáculo tuvo que salir de la zona urbana y trasladarse a las cercanías del aeropuerto.
En septiembre de 2012, un grupo de vecinos pidió que se suprimieran los ensayos de comparsa en lugares que no estuvieran acústicamente preparados para contener el sonido porque el tamborileo era muy molesto y no les permitía descansar, relajarse y disfrutar de la paz hogareña.
Los representantes de la Federación de Comparsas agredieron y denigraron a estos vecinos, llevaron un barra brava al recinto del Concejo Deliberante que los amenazó y no los dejó hablar, apretaron a los concejales, al secretario de Salud y al intendente de la época, pagaron periodistas y se complotaron con los medios para realizar operaciones que impidieran este propósito.
En febrero de 2016,  otro grupo de ciudadanos vinculados a la Religión Oficial, presentó un Recurso de Amparo para que se suspenda el show en los galpones que el gobierno construyó pegado al aeropuerto porque el intendente Fabián Ríos violó una ordenanza que prohibía realizarlo en cuaresma.
La discusión continúa y la conclusión es que esta celebración se va volviendo más impopular, aumenta la resistencia de la población contra ella y los políticos tienen que pagar un costo más alto para mantenerla.
Por eso el matutino más importante de la ciudad, http://diarioepoca.com/490559/hay-que-apretar-el-pomo/ informó que el profundo desinterés en los propios correntinos y comparseros, peleas internas, malas organizaciones y la pérdida de identidad de esta expresión cultural, marcan el inicio de la decadencia del carnaval
La gran pregunta es ¿Hasta cuándo?
Cuándo surgirá algún político que se anime a darle un corte definitivo, el golpe de gracia que la gente está esperando para terminar con esto y avanzar con seriedad hacia el verdadero progreso.
La respuesta no la tenemos nosotros, pero la estamos esperando…
 
Jorge Horacio Echeverz
Autor: Lic. Jorge Horacio Echeverz