El Sembrador
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POR NO QUERER ASCENDER
Boca Unidos desaprovechó oportunidades y ahora lo paga
Cuando en el año 2014 se otorgaron diez ascensos a la Primera División del Fútbol Argentino y las autoridades de Boca Unidos resolvieron permanecen en la Primera B Nacional por razones económicas (no querían seguir el camino de Mandiyú y Huracán), un experimentado crítico del fútbol local me dijo “el pensamiento de los mediocres es su ruina. En el fútbol como en la vida hay que salir a ganar siempre, los grandes equipos que quedaron en la historia fue porque se animaron a arriesgar”.
Estamos convencidos que en aquel momento la dirigencia hizo gestiones con el gobierno provincial para incrementar el presupuesto del año siguiente pero la respuesta no fue favorable porque el 2015 era un año electoral y Colombi, a pesar de ser futbolero, necesitaba fondos para la campaña.
Se dejó pasar esa oportunidad, el ánimo del plantel decayó y luego vino un tiempo de sombras. Las expectativas volvieron a renovarse cuando se hizo cargo de la dirección técnica Paolo Montero, quién potenció a los jugadores y los hizo rendir al máximo de sus posibilidades merced a un gran trabajo físico y emocional, relacionado con su personalidad y voz de mando. Tan bueno fue lo que hizo que lo llevó al segundo lugar y si ganaba aquél famoso partido en Córdoba frente a Talleres podría haber quedado a tres puntos faltando seis en juego.
¿Qué sucedió?
No lo sabemos pero se dijeron muchas cosas: Que le pidieron al entrenador que no ilusionara a la gente porque el club no estaba en condiciones de ascender, que le pagaron tarde a los jugadores para desmotivarlos, etc. La realidad es que después de ese partido Montero decidió irse del club a pesar de tener contrato hasta el año siguiente.
Ahora a pesar de los esfuerzos de Sergio Umpiérrez y otros, el equipo no levanta cabeza y la situación es preocupante: Se puede quedar sin el pan y sin la torta.
Sería muy triste para la afición perder la plaza en el Nacional “B” y volver al Federal “A” después de haber hecho una gran campaña arrancando desde el Federal “B” y quedando muy cerca de la Primera División.
De suceder ese lamentable episodio, esperemos que no, tendría razón el analista porque Mandiyú y Huracán por lo menos lo intentaron, llegaron a Primera y se dieron el gusto de jugar con los grandes del fútbol argentino y ganarles.
No lo deseamos y exhortamos a los dirigentes a cambiar radicalmente la manera de pensar, aunque sean contadores, deben entender que manejar un equipo de fútbol no es lo mismo que una empresa. Se necesita dinero, es verdad y ahí está la capacidad que deben tener para conseguirlo, pero también es un deporte y nunca se le debe cortar la ilusión a los jugadores y los hinchas que los respaldan, no deben olvidarlo.