El Sembrador
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LO DIJIMOS NOSOTROS EL 18 DE ENERO
El fiscal Taiano confirmó que Lagomarsino fue el entregador
El 18 de enero de 2017, cuando redactamos la nota titulada ¿Cómo murió Alberto Nisman? http://www.periodicosembrador.com/sitio/noticia/242/-Como-murio-Alberto-Nisman-.htm afirmamos taxativamente que Diego Lagomarsino “era un partícipe necesariodel crimen porque sin él no se podría haber ejecutado la operación de la forma en que se realizó. Pero a diferencia del fiscal Eduardo Taiano, que solamente le imputa esta calificación penal por haber entregado el arma, El Sembrador fue más allá y agregó que el técnico informático “era el único que poseía tarjeta electrónica para ingresar al departamento de Nisman sin utilizar la llave, tenía la clave de acceso remoto a su computadora (lo que le permitía saber lo que escribía Nisman en tiempo real), también la de su celular, conocía sus movimientos, hábitos y relaciones y por tanto si querían matarlo, o se vieron en la obligación de hacerlo para salvar a la máxima autoridad del país, forzosamente tenían que contar con él (voluntaria o involuntariamente)”.
En aquella nota también dijimos que además de ser partícipe necesario también era coautor porque “horas después de conocerse el episodio, se presentó espontáneamente y admitió que el arma con la que el fiscal se había disparado era la suya. ¿Cómo sabía que era la suya si no estuvo en la escena del crimen? Podía ser cualquier otra, es más, dicen que Nisman tenía registrada una similar”.

Esa autoconfesión lo sitúa en el lugar y el momento del hecho, por lo cuál confiamos en que el fiscal Taiano pueda confirmarlo..
Ahora bien, habiendo corroborado este hecho, subyace la duda de quién o quienes fueron los autores materiales, quién lo ordenó, por qué, cómo se realizó y quiénes intervinieron.
Para responder estos y otros interrogantes, hay que recordar que tres días antes de su muerte, Nisman había pedido públicamente la indagatoria de la ex presidente Cristina Fernández y del canciller Héctor Timmerman por haber acordado un pacto de impunidad con Irán a cambio de granos y petróleo, para encubrir a los responsables del atentado a la AMIA (Mutual Judía) que causó 85 muertos, y un día y medio después,  iba a presentar las pruebas incriminatorias en el Congreso de la Nación.
Una de las personas que denunció era nada menos que la jefa de Estado y tenía todos los resortes (organismos de inteligencia, fuerzas armadas y de seguridad) a su disposición para callarlo, borrar evidencias, robar pruebas y condicionar jueces y fiscales para que desviaran la investigación y terminaran acusando de semejante crimen a la propia víctima. Por si falta agregar algo más, hay que tener presente que Maximiliano Rusconi, abogado de Diego Lagomarsino es muy caro (según Aníbal Fernández) y es el mismo que defiende a Lázaro Báez y Julio De Vido.
Con respecto a los autores materiales, por lo general en los crímenes de estado casi nunca se le asigna todo el trabajo a una sola persona, lo usual es dividirlo entre varios de distintas dependencias para comprometerlos a todos y que ninguno pueda hablar.

¿Quién lo hizo?
Hay varias posibilidades: una de ellas es el custodio que estaba de turno, que dependía directamente del jefe de la Policía Federal Román Di Santo y de acuerdo a la única cámara que funcionaba fue el que acompañó a Lagomarsino a entrar en el departamento del fiscal.
Otra; algún miembro de la ex Side, la diputada Elisa Carrió mencionó a dos altos jefes (Fernando Poccino, ex director de Reunión Interior y Alberto Massino, director de Análisis).
También pudo haber sido algún enviado del gobierno Iraní (como sugirió Jorge Khalil en una escucha telefónica con Fernando Esteche).

¿Cómo se realizó?
La principal teoría que manejan algunos fiscales es que Diego Lagomarsino colocó un programa espía en la computadora de Nisman para que el general Milani (a cargo del ejército y la inteligencia paralela del gobierno anterior) supiera en tiempo real el discurso que estaba escribiendo el fiscal para presentar el lunes 19 de enero de 2015 en el Congreso de la Nación.
Cuando descubrió que la información que iba a verter Nisman era muy comprometedora para la presidente de la Nación, se comunicó con ella y sugirió algunas alternativas.
Cristina se reunió con Carlos Zannini (el cerebro de su gobierno). Luego llamaron al secretario de Seguridad Sergio Berni, que es médico, abogado y militar para que se encargara de la operación, a la procuradora Alejandra Gils Carbó para que buscara una fiscal obediente que direccionara la investigación, al jefe de Gabinete Aníbal Fernández para que manejara la opinión pública y denigrara a Alberto Nisman y al jefe de la ex Side Oscar Parrilli para que prestara colaboración logística y financiera a fin de comprar algunos periodistas que se sumaran a la campaña de difamación del fiscal.
Todos los canales nacionales de televisión abierta y cable tuvieron “colegas” que hicieron ese “trabajo despreciable” y ¡¡¡oh casualidad!!! la gran mayoría de ellos hacen policiales.

¿En qué se basaron para llevar a cabo esta mega operación política?
Para tener idea de cómo se ejecutó el plan, sugerimos ver la película “Últimos días de la víctima” y la campaña de difamación: “El Padrino”, en ella hay una parte en la que se explica como se puede realizar un crimen y hacer que la “prensa” hable del muerto en vez de quién lo mató..