El Sembrador
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ARGENTINA ES MÁS VULNERABLE
La seguridad nacional está en peligro
La apertura de la soberanía marítima a países como Estados Unidos, Inglaterra, Rusia, Francia, Alemania, Brasil y Chile para encontrar el submarino Ara San Juan, debilita el sistema de defensa y pone en riesgo los recursos naturales del Atlántico Sur.
 
La solidaridad es una actitud elogiable y más en una situación de crisis como es la desaparición del Ara San Juan, un submarino de la Armada Argentina que llevaba 44 tripulantes, pero la apertura indiscriminada del espacio aéreo y marítimo a fuerzas extranjeras que poseen modernas tecnologías de rastreo, búsquedas y monitoreo, pone en riesgo la seguridad nacional y los recursos naturales que posee la patria en el Atlántico Sur.
Precisamente, es la orden contraria a la que recibió el Ara San Juan, cuya misión era patrullar la zona y detectar las embarcaciones de otros países que pescaban en aguas jurisdiccionales argentinas y se apoderaban ilegalmente de la fauna ictícola.
Se puede entender que desde lo humano se esté dispuesto a pagar todos los costos que hagan falta para encontrar a las víctimas, pero al punto tal de exhibir todos los flancos estratégicos de una zona tan rica y escasamente poblada a potencias militares del primer mundo, léase Estados Unidos, Rusia, Inglaterra (que ocupa las Islas Malvinas), Francia, Alemania y Brasil y a eternos rivales con los que hay conflicto permanente como Chile, parece una determinación extremadamente peligrosa que compromete el futuro de los más de 40 millones de habitantes que viven en el territorio nacional.
Esto exige una revisión inmediata del presupuesto integral que tenían las Fuerzas Armadas para el año próximo y los sucesivos, que curiosamente el presidente Mauricio Macri había ordenado reducir para achicar el déficit fiscal.
Deben adquirirse con urgencias nuevas naves y submarinos de última generación antes que todos los mares del sur queden en manos de los que hoy vienen en ayuda y de paso exploran la zona y se llevan todos los datos relevantes que le permitan en un futuro no muy lejano adueñarse de lo mucho que todavía queda en la plataforma continental.
Con respecto a este último tema, la principal hipótesis que por estas horas manejan los familiares y expertos es que el Ara San Juan podía haberse caído al talud que posee un pie de 300 a 1000 metros y un abismo de 6200.
¿Por qué?
Porque hasta ahora no se lo vio en la superficie y tampoco en los 200 metros de profundidad que posee la mencionada plataforma.
¿Cuál es el inconveniente?
Que si cayó a más de 600 metros las posibilidades de supervivencia son remotas porque el submarino solo está preparado para navegar a 350 y no resiste más de 500 sin deformarse por la presión del agua que lo aplastaría como a una lata de sardina.
La buena noticia es que el minisubmarino ruso Panther Plus, tiene una sonda de búsqueda de 6000 metros con lo cual a menos que esté en el fondo del abismo puede hallarlo pero el rescate se estima imposible después de los 1000 metros.
En fin, Dios dirá y tendrá la última palabra como siempre pero algo debe cambiar radicalmente a partir de este accidente y no se deben reparar más las baterías de submarinos que se sumergen en alta mar (se supone que fue la causa del incendio y posterior explosión o implosión) y la flota de la Armada al igual que el armamento del ejército y los aviones de la Fuerza Aérea deben ser una prioridad no solo para defender las riquezas naturales del sur sino también porque Argentina posee una de las principales reservas de agua dulce que en el resto del planeta comenzó a escasear…