El Sembrador
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CORRIENTES
Inseguridad: una epidemia que produce estrés y alienación
Nos obliga a vivir en estado de alerta, provoca ansiedad, desconfianza y delirio de persecución.
 
Junto con las demás calamidades perniciosas para nuestra salud, como las agresiones acústicas y la polución ambiental, la falta de seguridad no sólo constituye el peligro potencial de que podamos ser víctimas de arrebatos, asaltos, robos, daños o muerte, sino también un estado de alienación mental paranoide al vernos obligados a vivir permanentemente en estado de alerta.
Esta situación nos provoca ansiedad, desconfianza, stress, fobia social, ataques de pánico y delirio de persecución, por eso la venta de toda clase de ansiolíticos crece cada día.
Carecemos de seguridad militar, industrial, vial, jurídica, social y económica y cuando algunos funcionarios aseguran con liviandad que la inseguridad es tan sólo una “sensación”, demuestra que no piensan antes de hacer esas declaraciones.
La sensación de inseguridad es peor que la real porque nos impide ser felices con plenitud y destruye nuestra paz interior.
La seguridad es vivir en un ambiente ideal donde se presume la inexistencia de peligros, temores, o daños a las personas o a sus pertenencias, está íntimamente ligada con nuestro bienestar físico, mental, y social; la falta de ella, por el contrario, nos está  matando, no solo en casos puntuales de hechos delictivos, sino también al encontrarnos inmersos en la “sensación” que nuestros gobernantes pretenden minimizar.
Ellos son los verdaderos responsables, con sus conceptos y políticas erróneas, que crean el caldo de cultivo para que los vectores de esta verdadera epidemia se reproduzcan.
La inseguridad no se terminará nunca negándola, sino luchando contra ella.
Moraleja: La sensación de inseguridad es peor que la realidad.
 
Argentino Roque Fernández
Escritor y militar retirado.
Autor: Argentino Roque Fernández